HIMNO NACIONAL DE
CHILE
Prof. Eduardo Soto P.
HISTORIA:
Durante la celebración del primer 18 de Septiembre de 1817, Chile no contaba
aún con un himno patrio que expresara el sentir nacional. Por este motivo, don
Bernardo O’higgins, encargó al poeta argentino y gran amigo de Chile, don
Bernardo de Vera y Pintado la escritura de un texto que resaltara el espíritu
del pueblo de Chile, con el fin de dar realce a los próximos 18 de Septiembre.
El poeta cumplió con creces tan hermosa misión. En 1820 el músico chileno
Manuel Robles compone la música para este himno nacional. El estreno oficial de
este himno, ocurre el 20 de Agosto de 1820, con ocasión de celebrar el
natalicio del director supremo, la partida de la expedición libertadora del
Perú y la inauguración del primer teatro permanente que hubo en Chile.
Posteriormente el Gobierno de Chile le pide a su embajador en Inglaterra don Mariano Egaña,
para que obtuviese del gran compositor catalán Ramón Carnicer una nueva música
para el himno nacional.
La maravillosa música
de Carnicer fue dada a conocer el 23 de Diciembre de 1828. Más tarde y a
petición del encargado de negocios de España en Chile, el gobierno de Manuel
Bulnes encargó al poeta Eusebio Lillo de solo 21 años un nuevo texto que reemplazara
al poema anti-español; Lillo cumplió de manera brillante pero conservó los 4
versos del coro de Vera y Pintado. Este nuevo himno se estrenó el 18 de
septiembre de 1847. Finalmente, el 12 de Agosto de 1909 se fijó su versión
definitiva por un decreto supremo, el cual fue ratificado por el poder Ejecutivo
el 24 de Julio de 1941.
HIMNO NACIONAL DE CHILE
Texto: E. Lillo, coro: B. Vera y pintado,
Música: Ramón Carnicer
CORO
Dulce patria, recibe los votos
Conque Chile en tus aras juró
Que, o la tumba será de los libres
O el asilo contra la opresión
I
Ha cesado la lucha sangrienta;
Ya es hermano el que ayer opresor;
Del vasallo borramos la afrenta
Combatiendo en el campo de honor.
El que ayer doblegábase esclavo
Hoy ya libre y triunfante se ve.
Libertad es la herencia del bravo;
LA victoria se humilla a su pie.
II
Alza, Chile, sin mancha la frente;
Conquistaste tu nombre en la lid;
Siempre noble, constante, valiente,
Te encontraron los hijos del Cid.
Que tus libres tranquilos coronen
A las artes, la industria y la paz,
Y de triunfos cantares entonen
Que amedrenten al déspota audaz.
III
Vuestros nombres, valientes soldados,
Que habéis sido de Chile el sostén,
Nuestros pechos los llevan grabados…
Lo sabrán nuestros hijos también.
Sean ellos el grito de muerte
Que lancemos marchando a lidiar,
Y sonando en la boca del fuerte,
Hagan siempre al tirano temblar.
IV
Si pretende el cañón extranjero
nuestros pueblos osado invadir,
desnudemos al punto el acero
y sepamos vencer o morir.
Con su sangre, el altivo araucano
Nos legó por herencia el valor,
Y no tiembla la espada en la mano
Defendiendo de Chile el honor.
V
Puro, Chile, es tu cielo azulado;
Puras brisas te cruzan también,
Y tu campo, de flores bordado,
Es la copia feliz del Edén.
Majestuosa es la blanca montaña
Que te dio por baluarte el Señor,
Y ese mar que tranquilo te baña
Te promete futuro esplendor.
VI
Esas galas, ¡Oh Patria!, esas flores,
Que tapizan tu suelo feraz,
No las pisen jamás invasores,
Con sus sombras las cubra la paz.
Nuestros pechos serán tu baluarte;
Con tu nombre sabremos vencer,
o tu noble glorioso estandarte,
nos verá combatiendo, caer.
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